08 diciembre, 2012
Inmaculada Concepción 2012
Miles de ermitas pequeñitas
cobijan tu imagen, Señora.
Campanas que el ángelus rezan,
paisajes que cantan y lloran.
Mas sé que prefieres y añoras,
la ermita de mi corazón,
temblores de paz en el alma,
el eco de una oración.
//Ave María, Ave María.//
Miles de jóvenes llevan
tu nombre bonito, María;
Miles de jóvenes lucen
tu encanto que es flor y alegría;
Por dentro el alma se llena
de gracia que es vida de Dios.
Te llevan, María, en el nombre;
te llevan en el corazón.
Miles de pájaros cantan
al día que está amaneciendo;
Estrellas que enciende la noche,
el mar, la sonrisa y el viento.
Son muchas las cosas hermosas
que hizo el poder del Señor.
Tú eres la flor más bonita,
la estrella que brilla mejor.
Te llevan María, en el nombre; te llevan en el corazón. ¿Y yo? ¿En qué lugar te llevo yo?
02 diciembre, 2012
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 21, 25-38.34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
Palabra del Señor
Si hay algo que tenían claro los primeros cristianos era quién era Jesús. Tenían claro que no era un profeta más como los que hubo antes; ni un hecho histórico como habían sucedido hasta entonces, ni como sucederían después. Descubrieron que Jesús es el Señor. Ese conocimiento, esa certeza, les dio fuerza para dejar su religión, para enfrentarse a todo incluso llegando a dar la vida. Comenzamos año litúrgico, y lo comenzamos con el Adviento tiempo de preparación para la venida del Señor.
En medio de este tiempo, como faro luminoso resplandece María, en Ella, el hombre de hoy descubre el poder de Dios, que perfecciona nuestra débil naturaleza.
11 noviembre, 2012
"Ha echado todo lo que tenía para vivir"
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):
Palabra del Señor
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»
Que bien se me da eso de exigir. Exijo tener mi espacio, mi tiempo, mis derechos, etc.. Cuanto me cuesta dar. ¡¡Y eso que doy de lo que me sobra!! Señor enséñame a ser generoso. A dar hasta que me duela, pero que me duela de verdad. A dar todo lo que tengo, darme incluso a mi mismo. Rompe la coraza de egoísmo que atenaza este corazón de piedra y acompasa su latir al latir de tu Corazón para que sea capaz de entregarme, como Tú te entregas a mí, a los hombres mis hermanos.
14 octubre, 2012
Año de la Fe

Llueve cuando mi parroquia se dispone a comenzar solemnemente el año de la Fe. Como si el Señor quisiera purificarnos para comenzar dignamente algo grande. No es una tormenta fuerte, es una lluvia suave, que moja, que empapa, calabobos, que le llamamos por esta tierra.
Así, mi buen Jesús, entra en mi vida, déjame empaparme de Ti, casi sin darme cuenta, limpia mi vida, toda mi vida, hazla de nuevo, de acuerdo a tu plan para mi. Enséñame a descubrirte de nuevo, recuerdame que si no vuelvo a mirarte con ojos de niño, no podré descubrirte. Dame la generosidad necesaria para deshacerme de lo que me separa de Ti y cuando ya no tenga nada que me ate, que me impida seguirte, llámame e invítame a seguirte.
07 octubre, 2012
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 10,2-16
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba:
- ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
Él les replicó:
- ¿Qué os ha mandado Moisés?
Contestaron:
- Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio.
Jesús les dijo:
- Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo:
- Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
- Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no estará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor
Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: Ámala, luego guardó silencio.
-Pero es que ya no siento nada por ella.
-Ámala, repuso el sabio.
Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio, el viejo sabio agrego lo siguiente:
- Amar es una decisión, no un sentimiento; Amar es dedicación y entrega, amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El Amor es un ejercicio de jardinería: arranca lo que puede hacer daño a tu jardín, prepara el terreno, siembra, sé paciente, riega y cuida. Debes estar preparado porque habrá plagas, vendrán tiempos de sequía o tendrás excesos de lluvias, pero no por eso abandones su jardín. Ama a tu pareja, es decir, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela. Eso es todo, Ámala.
Amar es una decisión, no un sentimiento.
23 septiembre, 2012
¿De que discutíais por el camino?
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 9, 30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
- El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
- ¿De que discutíais por el camino?
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quien era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
- Quien quiera ser le primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
- El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.
Palabra del Señor.
Señor, mientras Tú me explicas el misterio de mi salvación, yo me empeño en pensar en mis cosas. Ajeno a Ti y a las tuyas, quizá porque no acabo de entender tus palabras, tus designios, a veces tan alejados de mis proyectos, de mi vida. Dicen, mi buen Jesús, que no hay mayor sordo que el que no quiere oír. Y así soy yo, un sordo, que no quiere oír tu palabra. Afanado en mil historias que absorben mi tiempo y mi vida, que incluso me absorben a mí. ¿Qué cuentas presentaré de mi vida cuando me llames a Ti?
Espero ser como ese niño afortunado a quien abrazas; sentir el calor de tu abrazo que deshaga el hielo de este corazón frío. Ser el niño que con sus ojos nuevos, recién estrenados, encuentra tu mirada. Y como el niño, atrevido, sin miedo, sea capaz de acogerte a Ti, y al Padre que te ha enviado.
09 septiembre, 2012
Effetá (esto es, "ábrete")
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 7, 31-37
En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron a un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó le lengua: Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
- Effetá (esto es, "ábrete").
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
- Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
- Effetá (esto es, "ábrete").
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
- Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
Palabra del Señor
Por aquella época yo no oía nada, y tampoco podía hablar. Vi mucha gente y mucho revuelo alrededor de aquel hombre. Ese hombre, me miró. Me miró como nunca nadie me había mirado y nos apartamos un poco de la gente. En otras condiciones hubiese tenido miedo de que me fuese a robar, pero su mirada era diferente a todas las que había visto hasta entonces, era una mirada que transmitía seguridad, confianza. Nunca nadie me había mirado así. Metió sus dedos en mis oídos y despues mojó su dedo con su saliva y me tocó la lengua. Elevó su mirada al cielo y pude escuchar como me decía Effetá. Yo no me lo creía. Podía oir, estaba tan contento que casi no me di cuenta que también podía hablar perfectamente. El Maestro, me pidió que no se lo dijera a nadie, pero ¿como callarme? Bastante tiempo había permanecido callado. Por primera vez podía escuchar la voz de mis padres, de mis hermanos, podía escuchar el viento susurrando a los árboles. ¿Como callarme y no contar al resto de la gente que allí estaba el Mesías que aguardábamos?
Hoy, que ya han pasado muchos años de aquello, recuerdo cómo recuperé el habla y el oído. En mi vida ninguna voz fue como la suya. Nadie me volvió a mirar nunca como Él me miró. Nadie lo ha hecho todo tan bien como Él lo hizo.
Señor Jesús, cura mi sordera, abre mis oídos para que pueda escuchar tu voz, para que no tenga miedo de escuchar tu voz. Suelta mi lengua para que pueda proclamar tu palabra a los hombres mis hermanos.
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